“El estercolero y Estercolero, de José Elías Levis,
la voz que rompió el silencio”,

de la doctora Estelle Irizarry
27 de marzo de 2008
Biblioteca del Archivo Nacional de PR

Presentación: Maira Landa

El libro que presentamos esta noche, titulado “El estercolero y Estercolero, de José Elías Levis, la voz que rompió el silencio”, el más reciente trabajo de investigación realizado por la doctora Estelle Irizarry, nos devela descubrimientos de gran importancia para la literatura puertorriqueña y rescata a un escritor olvidado por la historia

Es la primera vez que se publican en un solo tomo ambas versiones de la primera novela de Levis. Este libro es el tercero de una trilogía sobre este autor, producto de las investigaciones de la doctora Irizarry, a quien he denominado “la arqueóloga de la literatura”.

En su primer libro sobre Levis, publicado recientemente y acompañado por otra novela del mismo autor, titulada Vida Nueva, la autora demostró que los historiadores autorizados de la literatura puertorriqueña se equivocaron de fechas y que El estercolero vio la luz en 1899, un año después de la llegada de los norteamericanos a Puerto Rico.

Por lo tanto, contrario a lo que se había establecido, la doctora Irizarry comprueba que El estercolero fue la primera novela publicada después de la guerra de 1898, la única novela publicada en 1899 y la última novela del siglo 19. Todo esto en lo que se había denominado como “los años perdidos de la literatura puertorriqueña”.

Dos años más tarde, en 1901, Levis publicó una segunda versión, a cuyo título eliminó el artículo y la llamó Estercolero. Aunque muchos críticos asumieron que la segunda novela -de 1901- era un calco de la primera, la doctora Irizarry descubrió, a través de su análisis crítico y utilizando el recurso de la computadora, como nos demuestra en el libro, que la segunda novela es muy diferente.

Es por eso que concluye que la novela original se bifurcó en dos y se independizó como texto con características propias, aunque con personajes y situaciones convergentes en ambas. Resulta, pues, una novela-puente entre siglos, de inmenso valor para la historia literaria de Puerto Rico.

Para discutir estos dos textos, es imprescindible ubicarnos en los graves problemas que padecía la sociedad del Puerto Rico de entonces, cuya situación era precaria. El pueblo tenía poca escolaridad, la tasa de desempleo era alta, los recursos económicos escasos y los vicios abundaban. Una sociedad que se revolcaba en la ignorancia y en la miseria, en “un estercolero”, como la llamó Levis y que tan bien describe en sus relatos.

Debido al alto índice de analfabetismo en la isla de fines de siglo 19, el público lector era muy reducido. Por lo tanto, la aparición de una nueva novela se convertía en un evento importante. Levis escribió cinco novelas en once años y se convirtió en lo que un crítico de la época denominó “un éxito de librería”.

Como judío, Levis tenía un amplio conocimiento de la Biblia, que permea en sus novelas a través de citas y personajes. Su apellido en sí está relacionado con la tribu de los levitas, esclavos albañiles a quienes forzaban a construir las pirámides y que lucharon por liberar a su pueblo de la esclavitud.

El albañil libre es protagonista-moralista en estas dos novelas, como para dar un sentido adicional al oficio: además de fabricar estructuras para vivir mejor, también da consejos y es constructor de ideas con el propósito de combatir los males sociales y mejorar la calidad de vida del pueblo. Cabe señalar que la autora hace una analogía con la conceptualización de José Luis González sobre Puerto Rico como una construcción: el país de cuatro pisos.

En ambas versiones de Estercolero, de rasgos naturalistas tan en boga en aquel momento, se encuentran personajes representativos de la época, metáforas y múltiples simbolismos. Entre estos, llama la atención que el escenario de ambas novelas sea un pueblo llamado Galonia, con una connotación de galo (francés extranjero), con rasgos eufónicos de colonia. ¿O sería una alusión a los galones de los militares que hacían presencia en la isla?

Levis usa palabras y objetos cotidianos para presentarnos diferentes planos. Su prosa es fluida y tiene buen ritmo. Es maestro del estilo profético. Con una voz diferente, única, araña la superficie del discurso narrativo para hacer aflorar los males sociales, a veces en forma velada, otras abiertamente.

En todas sus novelas es un ardiente defensor de los derechos de la mujer y portavoz de la necesidad del altruismo para la convivencia y la prosperidad colectiva.

En la primera novela -de 1899- encontramos referencias cultas sobre pintores y músicos, una extensa denuncia social y fuertes críticas a la Iglesia Católica. El autor-narrador está presente en todo momento y emite juicios críticos.

En la versión de 1901 el autor describe los estragos del huracán San Ciriaco de 1899 y cómo la población se había afectado. Este texto está mejor estructurado, con un lenguaje poético y de mayor lirismo. Los personajes están elaborados con más complejidad, fluyen mejor y hay menos intromisión de la voz narrativa. Encontramos algunas alusiones indirectas y sutiles a la presencia de los norteamericanos, como si el autor no quisiera acordarse de ellos. Levis lanza una crítica abierta y firme a la dependencia económica sin que mediara el trabajo.

Las dos novelas de Levis que nos ocupan hoy: El Estercolero y Estercolero, constituyen un ejemplo de la importancia que para los escritores debe tener la revisión de sus textos. La diferencia entre ambas novelas es notable. La de 1899 no tiene grandes méritos, pero la revisión por parte del autor, que dio paso a la segunda, convirtió a la de 1901 en una obra maestra.

La situación social que Levis recrea en ambas novelas aún tiene actualidad en nuestro Puerto Rico de hoy: el incesto, la falta de valores, las diferencias sociales, la violencia contra la mujer, la falta de viviendas adecuadas, el alcoholismo, la prostitución y la emigración en busca de mejores horizontes.

Es sorprendente que la adicción a las drogas aparezca desde la novela de 1899, con una descripción detallada de los estragos que causa y cómo llega a deteriorar a quien las usa.

Las novelas Estercolero constituyen un enlace del presente de entonces con la proyección futura de la isla. En una especie de profecía, Levis ata el destino del país con su comportamiento moral, lo que destaca algunas corrientes en sus textos que los distinguen de otras novelas puertorriqueñas.

Llama la atención el precio de los libros de hace poco más de cien años: cincuenta centavos, cifra que hoy nos produce una sonrisa, pero que entonces, en el estercolero, representaba el sueldo de todo un día para los afortunados que tenían trabajo.