PRESENTACION DEL LIBRO ECOS DE UNA QUIMERA

Autora: Margarita Iguina Bravo / 8 de octubre de 2010 / Castle Books San Patricio / 7 PM

Por: Maira Landa

         Buenas noches. De nuevo nos damos cita para la presentación de otro libro de Margarita Iguina Bravo. Me siento honrada por esta encomienda que es más un placer que una obligación, no sólo por la estima que le tengo como amiga sino porque la admiro muchísimo como escritora. La madurez de su prosa y la calidad depurada de su estilo son evidentes en este nuevo trabajo.
        Ecos de una quimera es, además de un libro de cuentos, un experimento literario arriesgado y sorprendente. Desde la primera página -ECOS - nos presenta un mensaje en anverso y reverso, como si leyéramos frente a un espejo, lo que hace que el lector piense: “aquí hay algo diferente...” Los epígrafes, que gustan tanto a Margarita y que domina tan bien, son muy adecuados y resultan como un aperitivo delicioso ante cada relato.
        Once cuentos alternados con doce monólogos que ella ha denominado Ecos, porque retumban del pasado al presente o viceversa, de lo mitológico a la realidad o viceversa, en una lucha entre el consciente y el inconsciente, en planos intercambiables de un rompecabezas irreverente y complejo. La autora se da a la tarea de deconstruir la historia, la fantasía y la mitología, a entrelazarlas con toda intención para confundir la perspectiva de la continuidad temporal, para hacernos perder la noción del tiempo real y para que nos adentremos en los diferentes planos del relato. Un juego de vericuetos psicológicos tejidos con maestría y efectividad, donde el lector termina por creer lo que lee. Sin embargo, el mayor logro de la autora es que éste nunca se pierde en ese laberinto de ecos y espejos.
        Nos asoma a mundos absurdos en apariencia, en una revalorización de creencias y hechos, pero lo sorprendente es que funciona para el hombre moderno tanto como para los personajes mitológicos. Subyacente en todo el texto encontramos una crítica sutil a lo tradicional. Los finales, no siempre felices, aparentan ser simples y a veces inocentes, pero encierran una carga enorme de justicia.
        Ecos de una Quimera es un dédalo de emociones, de historias poco convencionales, imaginativas, provocadoras, de gran fuerza narrativa, con un ritmo ágil, cuya médula es la ironía y lo inesperado. Comparo este libro con una caja china, con la acción de abrir una caja de Pandora o con uno de esos mecanismos de los que salen sorpresas fascinantes. En estos relatos hay una interacción plena entre el discurso literario y el filosófico, entre ecos de desencanto, soledad, enigmas del tiempo y realidades irreales. Y, como el gran truco o tarea asignada para el lector, la mayoría de los relatos se concatenan magistralmente con el próximo.
        La autora usa el tiempo psicológico para contarnos su propia versión y caracterizar los personajes con sus virtudes y perversiones, como espectadores de su propia vida. Las mujeres y las diosas de sus cuentos, como ya nos tiene acostumbrados, son fuertes, vengadoras, heroínas arquetípicas, a veces anónimas, pero nunca tontas.
        Misterios religiosos, Juana la loca, ecos mitológicos, Alfonsina Storni, ecos del pasado, Eleanor Roosevelt, ecos de ignorancia, el Ratoncito Pérez, ecos humanos, Ana Bolena, ecos supersticiosos, Eurídice, ecos eróticos... son algunos de los elementos y personajes de este libro. ¿Cómo es posible que semejante mezcla resulte en algo coherente y absolutamente genial? Cuando lean el libro, estoy segura de que concordarán conmigo en que Ecos de una quimera es una delicia.