LA VERDAD DE AGAMENON
Javier Cercas
Barcelona
Tusquets Editores
2006 – 296 páginas

La verdad del porquero o
cómo meter la cabeza en un cañón

Por Maira Landa

 

 Javier Cercas (Cáceres, 1962), autor de la exitosa novela Soldados de Salamina (2001), nos presenta la tercera recopilación de sus artículos periodísticos publicados en el periódico El País, de España. Un “libro fragmentado”, en palabras del autor.



Está dividido en cuatro secciones: Autobiografías, Cartas de batalla (por la literatura y por la realidad), Nuevos relatos reales y Los contemporáneos. El prólogo, que es muy extenso, nos prepara para lo que nos espera. Y, como colofón, un cuento –a modo de epílogo- que lleva el mismo nombre del libro.



El título nos intriga al principio. En el prólogo, el autor aclara que tiene su origen en el chiste filosófico con el que Antonio Machado inicia Juan de Mairena: “La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”. Y Cercas remata: “Mi libro está escrito contra el cinismo hipócrita, arrogante, feroz, mentiroso y solemne de la verdad de Agamenón. O sea, contra la verdad oficial”.



Los artículos son tan variados que parecieran no tener conexión entre sí: testimonios de viajes; análisis de sucesos históricos; respuestas despiadadas a críticas recibidas; reconocimientos a colegas o mentores que marcaron su trayectoria intelectual; y meras divagaciones filosóficas sobre diversos temas, en especial sobre las tribulaciones de los escritores, la literatura y su futuro. La droga más dura es una disertación fabulosa sobre este tema, que debe leer todo el que aspire a escribir. Compasión para los escritores nos hace desternillarnos de la risa.



Cercas es un provocador, su cinismo está lleno de contradicciones, se burla de todo, de todos y de sí mismo. Con una agudeza lúdica, hace analogías con las palabras, se confiesa con el lector, postula realidades imaginarias. Su comentario descarnado es irreverente y a veces híbrido y, cuando creemos que escribe con la seriedad más absoluta, nos sorprende con un comentario hilarante.



Exhibe con desparpajo un conocimiento extenso de la obra de otros autores, de quienes nos regala frecuentes comentarios y citas. “Apenas pude sobrevivir a una sobredosis de Proust y, por haberme inyectado por vena a Borges, me quedé como estoy”. A este último le dedica con reverencia un artículo, en el que dice: “Es muy difícil escribir sin haber asimilado a Borges”.



El cuento final es delicioso, con una marcada influencia borgiana. El propio autor es el protagonista. Aunque desde el principio intuimos lo que va a suceder, su forma coloquial está tan bien trabajada, que la trama no es lo fundamental, sino las aristas psicológicas que van saliendo al personaje.



En la carátula encontramos una fotografía de Buster Keaton -de la película El maquinista de la General, de 1927- con la cabeza metida en la boca de un cañón. No se explica lo que significa, pero es evidente que el autor espera que el lector lo descubra, como en un paratexto. Las opiniones y comentarios, comprometidos con su propia realidad, han ocasionado muchísimos problemas a Javier Cercas. Muchas veces ha metido la cabeza en un sitio peligroso. No tenemos duda, ha vuelto a hacerlo con La verdad de Agamenón.



La autora es escritora. Maestría en Creación Literaria.